Economía Naranja ¿Un nuevo camino de crecimiento para México?
- J. Gerardo Paredes
- 20 may 2014
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(20 de mayo, 2014).- Hace apenas unas décadas las grandes economías empezaron preocuparse por los desastres ambientales que traía consigo su crecimiento desmesurado, fue así que organismos internacionales se vieron en la necesidad de formular tratados para que los miembros de estas economías se comprometieran a desarrollar sus tecnologías con base en un desarrollo sostenible que no pusiera en peligro les medios de crecimiento de las futuras generaciones.
A la par de estas medidas, desde hace un par de años organismos como la UNESCO, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Unión Europea han volteado a un sector de la economía que parecía haber pasado desapercibido: la Cultura. Pero no sólo entendida como manifestación artística de las tradiciones, sino como un ente más amplio.
Al respecto John Howkins, precursor británico de lo que se ha denominado como economía creativa, señala que ésta: “comprende los sectores en los que el valor de sus bienes y servicios se fundamenta en la propiedad intelectual: arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanías, cine, diseño, editorial, investigación y desarrollo, juegos y juguetes, moda, música, publicidad, software, TV y radio, y videojuegos.”
Por su parte, en su publicación “Hacia las sociedades del conocimiento” la UNESCO define a los participantes de esta economía como industrias creativas y culturales como: “aquellos sectores de actividad organizada que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial”.
Éste no es un sector que pueda pasar fácilmente desapercibido, ni que merezca seguir siendo ignorado, pues para 2011 la Economía Naranja alcanzó los 4.3 billones de dólares, algo así como 120 por ciento la economía Alemana, o dos y media veces los gastos militares de todo el mundo.
El comercio de bienes y servicios creativos ha tenido un excelente desempeño en la última década, según la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD por sus siglas en inglés) entre 2002 y 2011 las exportaciones de bienes y servicios creativos en el mundo crecieron 134 por ciento, casi el doble del 71 por ciento que representó la transferencia de armas y eso que fue una “década de guerras activas en Irak y Afganistán”, tal como lo señala Felipe Buitrago Restrepo.
Si aún con estos datos no ha quedado de manifiesto la importancia que tienen estas industrias, es preciso recordar que la reconocida firma Price Waterhouse Coopers, estimó que a partir del 2012 estas industrias empezarían a inyectar de manera anual 2.2 billones de dólares a la economía mundial, lo que equivale a un 230 por ciento el valor de las exportaciones petroleras.
Haciendo un balance de lo anterior, podemos afirmar que si la Economía Naranja (creativa) fuera un país, sería la cuarta economía mundial, el noveno exportador de bienes y servicios, y la cuarta fuerza laboral.
México es un país lleno de contrastes, por un lado tenemos una delegación (Benito Juárez) que tiene un Índice de Desarrollo Humano que iguala al de una ciudad primermundista como Noruega, pero también un municipio (Cochoapa el Grande, en Guerrero) que iguala el de uno de los países más pobres del mundo, como la República Democrática del Congo.
Sin embargo, a nadie le cabe la menor duda que es un país muy rico en cultura, recursos naturales y en su patrimonio cultural, lo que virtualmente nos podría hacer una futura potencia dentro de la Economía Creativa. Un dato puede ayudar a comprender este potencial: a nivel Latinoamérica y después de la ciudad de Nueva York, la Ciudad de México es la segunda con más teatros.
Según información del Sistema de Información Cultural (SIC), a nivel nacional, México cuenta con mil 225 museos, 618 teatros, mil 533 librerías, 7 mil 321 bibliotecas, 4 mil 356 salas de lectura, mil 869 centros culturales, 187 zonas arqueológicas y 4 mil 87 salas de cine; todo esto sin contar los negocios culturales independientes que pertenecen a la economía sombra.
Lo que nos deja con una infraestructura óptima para aprovechar los recursos culturales de nuestro país y apoyar a estados como Oaxaca, Chiapas y Guerrero, que mientras están como los menos productivos y desarrollados en muchos aspectos, son de los seis más ricos en cultura.
Definitivamente México es un país que puede aprovechar las oportunidades de crecimiento y empleo que la Economía Creativa ofrece, y no sólo eso, también mediante la cultura ayudar a fortalecer la identidad local de las culturas, para así empezar a amalgamar una identidad nacional capaz de tender lazos de solidaridad en aras del desarrollo social.
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Para encontrar más información acerca de la Economía Creativa o Naranja, pueden revisar “El Informe de Creatividad” de la UNESCO, “El libro verde de la Economía Creativa” de la Unión Europea, y “La Economía Naranja: Una Oportunidad Infinita” del BID.




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